segunda-feira, 3 de agosto de 2009
El universo en una rama seca
por Gisele Lemos
Vivimos en una época de muchos nombres: postmodernidad, “prolongamiento de la modernidad”, según Gilles Lipovetshy, y “modernidad líquida”, según Zygmunt Bauman, en oposición a la “modernidad sólida”.
En la postmodernidad ya no hay un mito fundacional que explique el mundo. Eso se debe a lo que Bauman llamó “derretimiento de los sólidos”, que significa, por definición, la disolución de lo que persiste al tiempo, al pasaje o al flujo, o sea, las tradiciones, las convenciones sociales y los valores.
La disolución del matrimonio, de la familia, de la moral y de la ética, entre muchos otros ejemplos que podríamos mencionar, refleja cuestiones mundiales de nuestro tiempo, sobre las relaciones interpersonales y las relaciones con el entorno bajo el dominio de las ciudades, del flujo de informaciones sin interrupción, del capitalismo devastador y de las tecnologías que proliferan en nuestro cotidiano y, que muchas veces, hasta nos substituyen.
Como el cuento de Ana María Matute, intitulado La rama seca, se desarrolla en una pequeña villa, podríamos pensar que estas cuestiones mencionadas anteriormente no se aplican a la historia. Pero sea porque la explosión espacial borra las fronteras, como dijo Jesús Martín-Barbero, sea porque el campo vive en función de la ciudad, el hecho es que lo urbano ya no corresponde al espacio de la ciudad.
Así que podemos ver en el cuento de Ana María Matute como los relacionamientos interpersonales son de invisibilidad, olvido y vacuidad. Doña Clementina cerrada en un matrimonio infértil, con un médico dado al vino y que renegaba de la aldea todo el tiempo, “estaba ya hecha en su soledad”. La niña menor de la familia Mediavilla ya tenía seis años y quedaba todos los días encerrada en su casa mientras sus padres iban al campo. Pero esta niña había encontrado la felicidad ajena a todo su aislamiento – esta era Pipa.
Doña Clementina, se acerca a la niña después de percibir que ella no parecía triste, aunque estuviera siempre sola. Lo que conecta la mujer a la niña no son sentimientos como amor o ternura, sino una "curiosidad" que puede llevarla a encontrar su propia felicidad. Pipa es apenas una ramita seca y cuando ese objeto que simboliza todo el universo de felicidad de la niña se pierde, llega la desolación total. Ya no hay como huir de una realidad fragmentada que no proporciona seguridad ni consuelo. La muerte de la niña, por motivo tan banal, “era lo mejor para todos”, dicen.
La vida de Doña Clementina pasa a ser colonizada por la vida privada de la niña, o sea, que su vida gira alrededor del intento de experimentar la misma sensación de felicidad que la niña experimentaba con Pipa. Ese deseo coloniza todas sus actividades. No hay una relación de solidariedad o el despertar de un sentimiento de comunidad, de pertenencia, lo que hay es la dominación de un deseo de autorrealización.
Bauman nos muestra que, cuanto más íntimos son los sentimientos privados, más interés se tiene sobre las cuestiones particulares. Así que la única ventaja en tratar cuestiones ajenas es garantizar a cada uno el enfrentamiento diario de los problemas de manera solitaria –y por lo tanto, renovar y promover la agotadora decisión de seguir haciendo siempre lo mismo.
Tal vez el encuentro con esta niña que proyecta su felicidad en un trozo de percal haya sido el momento más significativo de la vida de Doña Clementina, ya que le da la oportunidad de tener, mismo que por poco tiempo, algo que no tiene.
En la primavera siguiente, tras la muerte de la niña, cuando Doña Clementina encuentra la ramita seca, en su jardín, empieza a experimentar la felicidad cambiada en objeto – en realidad, una proyección de lo que el mundo no la proporcionara. La ramita seca pasa a representar el aislamiento de los personajes en el mundo y, al mismo tiempo, su universo.
Vivimos en una época de muchos nombres: postmodernidad, “prolongamiento de la modernidad”, según Gilles Lipovetshy, y “modernidad líquida”, según Zygmunt Bauman, en oposición a la “modernidad sólida”.
En la postmodernidad ya no hay un mito fundacional que explique el mundo. Eso se debe a lo que Bauman llamó “derretimiento de los sólidos”, que significa, por definición, la disolución de lo que persiste al tiempo, al pasaje o al flujo, o sea, las tradiciones, las convenciones sociales y los valores.
La disolución del matrimonio, de la familia, de la moral y de la ética, entre muchos otros ejemplos que podríamos mencionar, refleja cuestiones mundiales de nuestro tiempo, sobre las relaciones interpersonales y las relaciones con el entorno bajo el dominio de las ciudades, del flujo de informaciones sin interrupción, del capitalismo devastador y de las tecnologías que proliferan en nuestro cotidiano y, que muchas veces, hasta nos substituyen.
Como el cuento de Ana María Matute, intitulado La rama seca, se desarrolla en una pequeña villa, podríamos pensar que estas cuestiones mencionadas anteriormente no se aplican a la historia. Pero sea porque la explosión espacial borra las fronteras, como dijo Jesús Martín-Barbero, sea porque el campo vive en función de la ciudad, el hecho es que lo urbano ya no corresponde al espacio de la ciudad.
Así que podemos ver en el cuento de Ana María Matute como los relacionamientos interpersonales son de invisibilidad, olvido y vacuidad. Doña Clementina cerrada en un matrimonio infértil, con un médico dado al vino y que renegaba de la aldea todo el tiempo, “estaba ya hecha en su soledad”. La niña menor de la familia Mediavilla ya tenía seis años y quedaba todos los días encerrada en su casa mientras sus padres iban al campo. Pero esta niña había encontrado la felicidad ajena a todo su aislamiento – esta era Pipa.
Doña Clementina, se acerca a la niña después de percibir que ella no parecía triste, aunque estuviera siempre sola. Lo que conecta la mujer a la niña no son sentimientos como amor o ternura, sino una "curiosidad" que puede llevarla a encontrar su propia felicidad. Pipa es apenas una ramita seca y cuando ese objeto que simboliza todo el universo de felicidad de la niña se pierde, llega la desolación total. Ya no hay como huir de una realidad fragmentada que no proporciona seguridad ni consuelo. La muerte de la niña, por motivo tan banal, “era lo mejor para todos”, dicen.
La vida de Doña Clementina pasa a ser colonizada por la vida privada de la niña, o sea, que su vida gira alrededor del intento de experimentar la misma sensación de felicidad que la niña experimentaba con Pipa. Ese deseo coloniza todas sus actividades. No hay una relación de solidariedad o el despertar de un sentimiento de comunidad, de pertenencia, lo que hay es la dominación de un deseo de autorrealización.
Bauman nos muestra que, cuanto más íntimos son los sentimientos privados, más interés se tiene sobre las cuestiones particulares. Así que la única ventaja en tratar cuestiones ajenas es garantizar a cada uno el enfrentamiento diario de los problemas de manera solitaria –y por lo tanto, renovar y promover la agotadora decisión de seguir haciendo siempre lo mismo.
Tal vez el encuentro con esta niña que proyecta su felicidad en un trozo de percal haya sido el momento más significativo de la vida de Doña Clementina, ya que le da la oportunidad de tener, mismo que por poco tiempo, algo que no tiene.
En la primavera siguiente, tras la muerte de la niña, cuando Doña Clementina encuentra la ramita seca, en su jardín, empieza a experimentar la felicidad cambiada en objeto – en realidad, una proyección de lo que el mundo no la proporcionara. La ramita seca pasa a representar el aislamiento de los personajes en el mundo y, al mismo tiempo, su universo.
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Relaciones Paralelas
por Lucas Benevutti
Este cuento de Ana María Matute nos muestra la amistad de una niña con su muñeca- que no es de las mejores, pero es para la niña la única. Eso nos muestra que lo importante no es la belelza o el lujo sino el afecto. Es ese el punto que nos hace reflexionar. Paralelamente, hay otro afecto que para que sigamos con las reflexiones... la niña y su vecina. Doña Clementina se siente sola así como la niña. La niña es para Doña Clementina lo que la muñeca es para la niña.
Este cuento de Ana María Matute nos muestra la amistad de una niña con su muñeca- que no es de las mejores, pero es para la niña la única. Eso nos muestra que lo importante no es la belelza o el lujo sino el afecto. Es ese el punto que nos hace reflexionar. Paralelamente, hay otro afecto que para que sigamos con las reflexiones... la niña y su vecina. Doña Clementina se siente sola así como la niña. La niña es para Doña Clementina lo que la muñeca es para la niña.
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segunda-feira, 15 de junho de 2009
Describiendo las relaciones
por Priscila Vargas
En este cuento de Ana María Matute -la rama seca- somos muchas veces sorprendidos por los gestos de cariño y amistad entre la niña de los Mediavilla y doña Clementina, su vecina, que viven en un pueblo en el campo. Al contrario de lo que se podría pensar, la simplicidad de la vida rural y el tamaño del pueblo no aproxima a la gente, sus vidas está marcada por la carencia. Carencia de afeto y de proximidad. El texto deja en los lectores la marca y el valor de lo sencillo, enseñando que no nos podemos agarrar a las cosas materiales, ni siquera a lo que vemos, aprendemos que lo más importante es lo que sentimos.
En este cuento de Ana María Matute -la rama seca- somos muchas veces sorprendidos por los gestos de cariño y amistad entre la niña de los Mediavilla y doña Clementina, su vecina, que viven en un pueblo en el campo. Al contrario de lo que se podría pensar, la simplicidad de la vida rural y el tamaño del pueblo no aproxima a la gente, sus vidas está marcada por la carencia. Carencia de afeto y de proximidad. El texto deja en los lectores la marca y el valor de lo sencillo, enseñando que no nos podemos agarrar a las cosas materiales, ni siquera a lo que vemos, aprendemos que lo más importante es lo que sentimos.
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"La rama seca"

Lo leímos... La rama seca... Dulce y amargo a la vez. Sorprendente e impactante y, sin lugar a duda, señor de un final lleno de sabores y desgarro... sobre todo para aquellos que no conocen la obra de Ana Maria Matute.
El texto trae experiencias y palabras nuevas, también nos brinda como algunas expresiones marcadamente orales. Éste es uno de los elementos que hacen con que el lector se aproxime tanto y tan delicadamente de los personajes. Éste no es un cuento de hadas sino un cuento de almas, de sangre, de dolor, un cuento vivo en el cual oímos latir los corazones.
El texto trae experiencias y palabras nuevas, también nos brinda como algunas expresiones marcadamente orales. Éste es uno de los elementos que hacen con que el lector se aproxime tanto y tan delicadamente de los personajes. Éste no es un cuento de hadas sino un cuento de almas, de sangre, de dolor, un cuento vivo en el cual oímos latir los corazones.
Hablando de lo formal, es un buen texto para trabajar el imperativo así como diminutivos y aumentativos. A ver algunos ejemplos que mencionamos en nuestra charla:
Formas del Imperativo:
asómate, enséñamela, échamela, siéntate, devuélvesela, baja
Diminutivos:
huertecillo, vantanuco, carita, ramita, quietecita, Pascualín
Formas del Imperativo:
asómate, enséñamela, échamela, siéntate, devuélvesela, baja
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huertecillo, vantanuco, carita, ramita, quietecita, Pascualín
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ANA MARIA MATUTE
Nacida en Barcelona en 1926 Ana María Matute se dio a conocer en la escena literaria española con ‘Los Abel’, una novela inspirada en la historia bíblica de los hijos de Adán y Eva, en la cual reflejó la atmósfera española inmediatamente posterior a la contienda civil desde el punto de vista de la percepción infantil. Este enfoque se mantuvo constante y fue común a otros representantes de la llamada generación "niños asombrados".
A los cinco años, tras haber estado a punto de morir, escribió su primer relato. A los ocho años volvió a padecer otra enfermedad y pasó a vivir con sus abuelos. Se educó en un colegio religioso en Madrid y con 17 años escribió su primera novela -‘Pequeño teatro’- por la cual frimó un contrato pero que no se publicó hasta ocho años después.
Sus novelas no están exentas de compromiso social, pero no se adscriben a ninguna ideología política. Parte de la visión realista imperante en la literatura de su tiempo, y logra un estilo personal basado en lo imaginativo configurando un mundo lírico y sensorial, emocional y delicado. Su obra resulta así ser una rara combinación de denuncia social y de mensaje poético, ambientada en el universo de la infancia y la adolescencia de la España de la posguerra.
Cultivaba el relato corto -‘El tiempo’, ‘Historias de la Artámila’ o ‘Algunos muchachos’, así como textos de corte autobiográfico: ‘A la mitad del camino’ y ‘El río’. En estas páginas evoca sus experiencias de la niñez en el ambiente rural y bucólico. En el campo de la novelística está la trilogía ‘Los mercaderes’ (‘Primera memoria’, ‘Los soldados lloran de noche’ y ‘La trampa’), así como la exitosa ‘La torre vigía’ ambientada en el periodo medieval, y lo siguen: ‘Olvidado Rey Gudú’ (1997) y ‘Aranmanoth’.
También ha escrito cuento para niños, algunos de ellos recopilados bajo los títulos ‘Los niños tontos’, ‘Caballito loco’, ‘Tres y un sueño, ‘Sólo un pie descalzo’y ‘Paulina’.
A los cinco años, tras haber estado a punto de morir, escribió su primer relato. A los ocho años volvió a padecer otra enfermedad y pasó a vivir con sus abuelos. Se educó en un colegio religioso en Madrid y con 17 años escribió su primera novela -‘Pequeño teatro’- por la cual frimó un contrato pero que no se publicó hasta ocho años después.
Sus novelas no están exentas de compromiso social, pero no se adscriben a ninguna ideología política. Parte de la visión realista imperante en la literatura de su tiempo, y logra un estilo personal basado en lo imaginativo configurando un mundo lírico y sensorial, emocional y delicado. Su obra resulta así ser una rara combinación de denuncia social y de mensaje poético, ambientada en el universo de la infancia y la adolescencia de la España de la posguerra.
Cultivaba el relato corto -‘El tiempo’, ‘Historias de la Artámila’ o ‘Algunos muchachos’, así como textos de corte autobiográfico: ‘A la mitad del camino’ y ‘El río’. En estas páginas evoca sus experiencias de la niñez en el ambiente rural y bucólico. En el campo de la novelística está la trilogía ‘Los mercaderes’ (‘Primera memoria’, ‘Los soldados lloran de noche’ y ‘La trampa’), así como la exitosa ‘La torre vigía’ ambientada en el periodo medieval, y lo siguen: ‘Olvidado Rey Gudú’ (1997) y ‘Aranmanoth’.
También ha escrito cuento para niños, algunos de ellos recopilados bajo los títulos ‘Los niños tontos’, ‘Caballito loco’, ‘Tres y un sueño, ‘Sólo un pie descalzo’y ‘Paulina’.
Sobre la ola verde
por Priscila Vargas
En la "ola" podemos percibir como el escritor construye un texto sobre los problemas cotidianos abordando, sin embargo, hechos fuera de lo corriente. Y vemos como estamos todos envueltos en un gran alboroto. Podemos sentir la agitación agitada, oler los perfumes perfumados, ver la confusión confusa... y para ello es fundamental la adjetivación abundante y, a veces, sorprendente. El gas 'petroleo-clavel' es también un olor 'verde' que asusta y reune a la gente.
En la "ola" podemos percibir como el escritor construye un texto sobre los problemas cotidianos abordando, sin embargo, hechos fuera de lo corriente. Y vemos como estamos todos envueltos en un gran alboroto. Podemos sentir la agitación agitada, oler los perfumes perfumados, ver la confusión confusa... y para ello es fundamental la adjetivación abundante y, a veces, sorprendente. El gas 'petroleo-clavel' es también un olor 'verde' que asusta y reune a la gente.
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Tejiendo consideraciones
por Lucas Benvenuti Antunes
El cuento de Robert Arlt es narrado por un tipo de narradorpersonaje que nos cuenta su experiencia con el gas "petroleo-clavel". El gas se esparce por el texto como por las ciudades dejando a la población curiosa sobre lo qué puede ser, pero los lectores así como los habitantes sólo sabemos que el gas tiene un olor agradable como el de un perfume y hace sentir a los que lo huelen como se estubiesen en el campo. El olor es verde, pues...
El cuento de Robert Arlt es narrado por un tipo de narradorpersonaje que nos cuenta su experiencia con el gas "petroleo-clavel". El gas se esparce por el texto como por las ciudades dejando a la población curiosa sobre lo qué puede ser, pero los lectores así como los habitantes sólo sabemos que el gas tiene un olor agradable como el de un perfume y hace sentir a los que lo huelen como se estubiesen en el campo. El olor es verde, pues...
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quinta-feira, 28 de maio de 2009
"La ola de perfume verde, un cuento eterno"
por Gisele Cardoso de Lemos
El cuento de Robert Arlt, La ola de perfume verde, trabaja con una temática que siempre estuvo presente en las sociedades humanas, sean microetnias sean macroetnias, en la clasificación de Darcy Ribeiro, por ser intrínseco a lo humano – el miedo de lo desconocido.
Sócrates ya decía que uno sólo puede hablar de lo que sabe, y cuanto más sabe, más se da cuenta de que no sabe. Nuestro conocimiento está limitado por nuestra ignorancia. Es lo que ignoramos que nos da miedo, una vez que tendremos miedo de lo que conocemos sólo si nos causa algún daño, se nos hace mal.
En esta relación de ignorancia y conocimiento, el hombre creó todas las cosas. Aquí no se pretende decir que el hombre lo inventó todo, sino que nombró todas las cosas. Cómo dijo Wittgenstein, el mundo sólo cabe en el lenguaje, lo que aún no está acomodado en el lenguaje es el desconocido, lo extraño que nos causa miedo.
Así es en el cuento de Arlt. La ola de perfume verde que envuelve las ciudades no puede ser nombrada. No se sabe su origen o su función. Puede apenas ser descrita por asociaciones. Pero la ignorancia tiene un doble sentido. Si ignoramos la posibilidad de existencia de algo, no hay ninguna perturbación en la vida que sigue normalmente. Pero cuando se sabe de la existencia de algo sobre el cual nada se sabe, en este momento se establece el desespero.
Y, así como en la teoría del caos, de Eduard Lorenz, basta el surgimiento de un leve “humo de olor clavel-petroleo” para que todas las poblaciones se queden en total desespero. Distintas medidas son tomadas sin saberse si van traer buenos resultados, innúmeros especialistas son consultados sin ninguna resolución, los gobernantes intentan, sin suerte, solucionar el problema y la población se recuerda de Dios, porque es importante asegurar la Salvación. El caos se va estableciendo como una ola que avanza en su trayecto desestabilizando todo por donde pasa.
Todos los años pasamos por situaciones de caos. Son virus mutantes que desencadenan enfermedades desconocidas y generan epidemias, hasta pandemias, son mudanzas climáticas que dejan las regiones del globo en estado de calamidad, es una crisis económica de uno solo país que afecta todo el mundo o, según Bénabar, cantor francés, en su música L’effet Papillon: “Le choix de quelques-uns dans un bureau occidental bouleverse des millions de destins, surtout si le bureau est ovale”.
Pero, el efecto mariposa, en el cuento de Arlt es desencadenado no por una cosa mala. El perfume clavel-petroleo recuerda a todos el olor de los campos floridos. Lo que permite el desarrollo de la problemática que la ola trae es el desconocimiento presente en nuestra vida.
Arlt utiliza la adjetivación constante que permite al lector el pleno estado de sinestesia. Es posible al lector, así cómo al narrador, participar del cuento especialmente por la perfecta descripción de las situaciones. Los adjetivos permiten al lector sentir el olor de la ola verde, perturbarse con este perfume y modorrarse por el olor penetrante. Pero, así como una ola muere al llegar a su destino, el caos también termina cuando el desconocimiento cambia a conocimiento. Es así que el lector al leer este maravilloso cuento, lee sobre la propia condición humana.
El cuento de Robert Arlt, La ola de perfume verde, trabaja con una temática que siempre estuvo presente en las sociedades humanas, sean microetnias sean macroetnias, en la clasificación de Darcy Ribeiro, por ser intrínseco a lo humano – el miedo de lo desconocido.
Sócrates ya decía que uno sólo puede hablar de lo que sabe, y cuanto más sabe, más se da cuenta de que no sabe. Nuestro conocimiento está limitado por nuestra ignorancia. Es lo que ignoramos que nos da miedo, una vez que tendremos miedo de lo que conocemos sólo si nos causa algún daño, se nos hace mal.
En esta relación de ignorancia y conocimiento, el hombre creó todas las cosas. Aquí no se pretende decir que el hombre lo inventó todo, sino que nombró todas las cosas. Cómo dijo Wittgenstein, el mundo sólo cabe en el lenguaje, lo que aún no está acomodado en el lenguaje es el desconocido, lo extraño que nos causa miedo.
Así es en el cuento de Arlt. La ola de perfume verde que envuelve las ciudades no puede ser nombrada. No se sabe su origen o su función. Puede apenas ser descrita por asociaciones. Pero la ignorancia tiene un doble sentido. Si ignoramos la posibilidad de existencia de algo, no hay ninguna perturbación en la vida que sigue normalmente. Pero cuando se sabe de la existencia de algo sobre el cual nada se sabe, en este momento se establece el desespero.
Y, así como en la teoría del caos, de Eduard Lorenz, basta el surgimiento de un leve “humo de olor clavel-petroleo” para que todas las poblaciones se queden en total desespero. Distintas medidas son tomadas sin saberse si van traer buenos resultados, innúmeros especialistas son consultados sin ninguna resolución, los gobernantes intentan, sin suerte, solucionar el problema y la población se recuerda de Dios, porque es importante asegurar la Salvación. El caos se va estableciendo como una ola que avanza en su trayecto desestabilizando todo por donde pasa.
Todos los años pasamos por situaciones de caos. Son virus mutantes que desencadenan enfermedades desconocidas y generan epidemias, hasta pandemias, son mudanzas climáticas que dejan las regiones del globo en estado de calamidad, es una crisis económica de uno solo país que afecta todo el mundo o, según Bénabar, cantor francés, en su música L’effet Papillon: “Le choix de quelques-uns dans un bureau occidental bouleverse des millions de destins, surtout si le bureau est ovale”.
Pero, el efecto mariposa, en el cuento de Arlt es desencadenado no por una cosa mala. El perfume clavel-petroleo recuerda a todos el olor de los campos floridos. Lo que permite el desarrollo de la problemática que la ola trae es el desconocimiento presente en nuestra vida.
Arlt utiliza la adjetivación constante que permite al lector el pleno estado de sinestesia. Es posible al lector, así cómo al narrador, participar del cuento especialmente por la perfecta descripción de las situaciones. Los adjetivos permiten al lector sentir el olor de la ola verde, perturbarse con este perfume y modorrarse por el olor penetrante. Pero, así como una ola muere al llegar a su destino, el caos también termina cuando el desconocimiento cambia a conocimiento. Es así que el lector al leer este maravilloso cuento, lee sobre la propia condición humana.
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"La ola de perfume verde"
El cuento... "la ola de perfume verde": leímos, comentamos sus detalles estructurales, gramaticales, etc., así como las sensaciones que nos produjo.Lo primero remarcable fue la cantidad de palabras desconocidas -muchas, de hecho. Después, la adundante adjetivación. También pudimos disfrutar y aprender con las inmúmeras referencias a la vida animal, y algún que otro heterogenérico (nunca está demás recordar!).
Para animaros a leerlo sigue nuestro pequeño glosario que, a lo mejor, os facilita la vida.
Adjetivos remarcables:
alfombrado, amarillento, bizco, despierto, divertido, encabritado, enrarecido, impasible, inmediato, jadeante, tremendo, vacuo
Heterogenéricos en el texto:
el origen, la nariz, el andén
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ROBERT ARLT
Robert Arlt nació el 26 de abril de 1900 en Buenos Aires en el barrio San José de Flores.
Sus padres son Carlos Aret y Ekatherine Lobstraibitzer, ambos nacidos en Europa. Su madre era italiana y su padre nació en Prusia. A Arlt le gustaba cambiar la fecha de su nacimiento, modificando, a veces, el día o el mes, e incluso agregar nuevos nombres al suyo. Comienza la escuela primaria en la escuela del barrio, pero cambia de escuela varias veces hasta el quinto grado. Conoce a Conrado Nalé Roxlo, de quién será amigo a lo largo de su vida y con quien trabajará en el periódico La Idea.
El los años que siguen publica su primer cuento en la Revista Popular, realiza el servicio militar, viaja a Córdoba y conoce a Cármen Antivinucci con quien se casa. Con su mujer e hija vuelve a Buenos Aires. Luego, empieza a colaborar en las publicaciones Extrema Izquierda. Escribe algunos capítulos como adelanto de su novela, La vida puerca, y luego después publica su primera novela, El juguete rabioso.
Comienza a publicar cuentos e inicia su vida como cronista policial. El 4 de marzo de 1927 muere su padre. Arlt sigue trabajando en cuentos y viajando. Viene a Brasil donde se queda dos meses.
En 1932 estrena su primera obra de teatro, 300 millones. En 1940 estrena su drama, La fiesta Del hierro, y muere su mujer Carmen. Un año después se casa con Elizabeth Schine en Uruguay.
El 1 de Julio de 1942 publica su último cuento, Los esbirros de Venecia. El 26 de julio del mismo año muere en Buenos Aires de un paro cardíaco.
Sus obras muestran cierto desequilibrio entre realidad y ensueño, deseo y frustración. La miserable realidad de sus personajes sumada a la realidad son, de hecho, reflejos de su vida. Sus personajes son seres alienados pues incompatibles con la vida misma y con sus papeles en la sociedad.
Sus padres son Carlos Aret y Ekatherine Lobstraibitzer, ambos nacidos en Europa. Su madre era italiana y su padre nació en Prusia. A Arlt le gustaba cambiar la fecha de su nacimiento, modificando, a veces, el día o el mes, e incluso agregar nuevos nombres al suyo. Comienza la escuela primaria en la escuela del barrio, pero cambia de escuela varias veces hasta el quinto grado. Conoce a Conrado Nalé Roxlo, de quién será amigo a lo largo de su vida y con quien trabajará en el periódico La Idea.
El los años que siguen publica su primer cuento en la Revista Popular, realiza el servicio militar, viaja a Córdoba y conoce a Cármen Antivinucci con quien se casa. Con su mujer e hija vuelve a Buenos Aires. Luego, empieza a colaborar en las publicaciones Extrema Izquierda. Escribe algunos capítulos como adelanto de su novela, La vida puerca, y luego después publica su primera novela, El juguete rabioso.
Comienza a publicar cuentos e inicia su vida como cronista policial. El 4 de marzo de 1927 muere su padre. Arlt sigue trabajando en cuentos y viajando. Viene a Brasil donde se queda dos meses.
En 1932 estrena su primera obra de teatro, 300 millones. En 1940 estrena su drama, La fiesta Del hierro, y muere su mujer Carmen. Un año después se casa con Elizabeth Schine en Uruguay.
El 1 de Julio de 1942 publica su último cuento, Los esbirros de Venecia. El 26 de julio del mismo año muere en Buenos Aires de un paro cardíaco.
Sus obras muestran cierto desequilibrio entre realidad y ensueño, deseo y frustración. La miserable realidad de sus personajes sumada a la realidad son, de hecho, reflejos de su vida. Sus personajes son seres alienados pues incompatibles con la vida misma y con sus papeles en la sociedad.
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quarta-feira, 15 de abril de 2009
Tiempo de Cosecha
Empezamos las clases, y con ellas empezaremos a escribir!... Escribir para qué...? Para aprender nuevas palabras, conocer nombres y lugares, fijar estructuras, reflexionar, compartir... Eso es, compartir... Vamos a compartir lo que, poquito a poco, vamos aprendiendo... a ver si os gusta... a ver si mantenemos diálogo y crecemos juntos.
Un saludo desde el Paraíso,
Un saludo desde el Paraíso,
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