quinta-feira, 28 de maio de 2009

"La ola de perfume verde, un cuento eterno"

por Gisele Cardoso de Lemos

El cuento de Robert Arlt, La ola de perfume verde, trabaja con una temática que siempre estuvo presente en las sociedades humanas, sean microetnias sean macroetnias, en la clasificación de Darcy Ribeiro, por ser intrínseco a lo humano – el miedo de lo desconocido.
Sócrates ya decía que uno sólo puede hablar de lo que sabe, y cuanto más sabe, más se da cuenta de que no sabe. Nuestro conocimiento está limitado por nuestra ignorancia. Es lo que ignoramos que nos da miedo, una vez que tendremos miedo de lo que conocemos sólo si nos causa algún daño, se nos hace mal.
En esta relación de ignorancia y conocimiento, el hombre creó todas las cosas. Aquí no se pretende decir que el hombre lo inventó todo, sino que nombró todas las cosas. Cómo dijo Wittgenstein, el mundo sólo cabe en el lenguaje, lo que aún no está acomodado en el lenguaje es el desconocido, lo extraño que nos causa miedo.
Así es en el cuento de Arlt. La ola de perfume verde que envuelve las ciudades no puede ser nombrada. No se sabe su origen o su función. Puede apenas ser descrita por asociaciones. Pero la ignorancia tiene un doble sentido. Si ignoramos la posibilidad de existencia de algo, no hay ninguna perturbación en la vida que sigue normalmente. Pero cuando se sabe de la existencia de algo sobre el cual nada se sabe, en este momento se establece el desespero.
Y, así como en la teoría del caos, de Eduard Lorenz, basta el surgimiento de un leve “humo de olor clavel-petroleo” para que todas las poblaciones se queden en total desespero. Distintas medidas son tomadas sin saberse si van traer buenos resultados, innúmeros especialistas son consultados sin ninguna resolución, los gobernantes intentan, sin suerte, solucionar el problema y la población se recuerda de Dios, porque es importante asegurar la Salvación. El caos se va estableciendo como una ola que avanza en su trayecto desestabilizando todo por donde pasa.
Todos los años pasamos por situaciones de caos. Son virus mutantes que desencadenan enfermedades desconocidas y generan epidemias, hasta pandemias, son mudanzas climáticas que dejan las regiones del globo en estado de calamidad, es una crisis económica de uno solo país que afecta todo el mundo o, según Bénabar, cantor francés, en su música L’effet Papillon: “Le choix de quelques-uns dans un bureau occidental bouleverse des millions de destins, surtout si le bureau est ovale”.
Pero, el efecto mariposa, en el cuento de Arlt es desencadenado no por una cosa mala. El perfume clavel-petroleo recuerda a todos el olor de los campos floridos. Lo que permite el desarrollo de la problemática que la ola trae es el desconocimiento presente en nuestra vida.
Arlt utiliza la adjetivación constante que permite al lector el pleno estado de sinestesia. Es posible al lector, así cómo al narrador, participar del cuento especialmente por la perfecta descripción de las situaciones. Los adjetivos permiten al lector sentir el olor de la ola verde, perturbarse con este perfume y modorrarse por el olor penetrante. Pero, así como una ola muere al llegar a su destino, el caos también termina cuando el desconocimiento cambia a conocimiento. Es así que el lector al leer este maravilloso cuento, lee sobre la propia condición humana.

"La ola de perfume verde"

El cuento... "la ola de perfume verde": leímos, comentamos sus detalles estructurales, gramaticales, etc., así como las sensaciones que nos produjo.
Lo primero remarcable fue la cantidad de palabras desconocidas -muchas, de hecho. Después, la adundante adjetivación. También pudimos disfrutar y aprender con las inmúmeras referencias a la vida animal, y algún que otro heterogenérico (nunca está demás recordar!).
Para animaros a leerlo sigue nuestro pequeño glosario que, a lo mejor, os facilita la vida.
Adjetivos remarcables:
alfombrado, amarillento, bizco, despierto, divertido, encabritado, enrarecido, impasible, inmediato, jadeante, tremendo, vacuo
Heterogenéricos en el texto:
el origen, la nariz, el andén

ROBERT ARLT

Robert Arlt nació el 26 de abril de 1900 en Buenos Aires en el barrio San José de Flores.
Sus padres son Carlos Aret y Ekatherine Lobstraibitzer, ambos nacidos en Europa. Su madre era italiana y su padre nació en Prusia. A Arlt le gustaba cambiar la fecha de su nacimiento, modificando, a veces, el día o el mes, e incluso agregar nuevos nombres al suyo. Comienza la escuela primaria en la escuela del barrio, pero cambia de escuela varias veces hasta el quinto grado. Conoce a Conrado Nalé Roxlo, de quién será amigo a lo largo de su vida y con quien trabajará en el periódico La Idea.

El los años que siguen publica su primer cuento en la Revista Popular, realiza el servicio militar, viaja a Córdoba y conoce a Cármen Antivinucci con quien se casa. Con su mujer e hija vuelve a Buenos Aires. Luego, empieza a colaborar en las publicaciones Extrema Izquierda. Escribe algunos capítulos como adelanto de su novela, La vida puerca, y luego después publica su primera novela, El juguete rabioso.

Comienza a publicar cuentos e inicia su vida como cronista policial. El 4 de marzo de 1927 muere su padre. Arlt sigue trabajando en cuentos y viajando. Viene a Brasil donde se queda dos meses.
En 1932 estrena su primera obra de teatro, 300 millones. En 1940 estrena su drama, La fiesta Del hierro, y muere su mujer Carmen. Un año después se casa con Elizabeth Schine en Uruguay.

El 1 de Julio de 1942 publica su último cuento, Los esbirros de Venecia. El 26 de julio del mismo año muere en Buenos Aires de un paro cardíaco.

Sus obras muestran cierto desequilibrio entre realidad y ensueño, deseo y frustración. La miserable realidad de sus personajes sumada a la realidad son, de hecho, reflejos de su vida. Sus personajes son seres alienados pues incompatibles con la vida misma y con sus papeles en la sociedad.